No es el primero ni el único

Por: Manuel Narváez Narváez

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El tema de la violencia en México será la principal agenda de golpeteo de la oposición en estos meses de campaña. Ahí pegadito irá el hambre y los empleos mal pagados.

Hoy me ocuparé sólo del tema de la violencia que generan la disputa de los grupos criminales, la falta de compromiso de gobernadores para purificar las corporaciones policiacas a su cargo y la gastada cantaleta del ejecutivo federal en relación a la lucha que emprendió al inicio de su gestión Felipe Calderón.

Yo la veo así: el presidente Calderón desde el arranque de su gobierno le cantó el tiro a los grupos criminales que operan en el país, no sé si con un diagnóstico confiable que revelara el mapa y el tamaño del desafío. Lo que sí es claro fue que no vaciló en la decisión de enviar a las fuerzas armadas a enfrentarlos.

El arrojo, el coraje, la determinación, las agallas, los pantalones, los tamaños o como se guste llamarle a la región púbica que exhibió primer magistrado para hacer frente a los capos de la droga, a mi juicio, no está a discusión. Era lo memos que esperábamos de él, es más, por mandato constitucional es su obligación y así lo ha expresado.

Hay los que dicen que con todo el estado mayor presidencial cuidándolo resulta muy fácil ser entrón. Bueno, yo pienso que para eso están, para cuidar la vida del presidente y la de su familia, si no es así, no habría lealtad de los individuos que forman esa élite de las fuerzas armadas, y no concibo un país sumido en la anarquía a la falta de estas dos instituciones.

Bajo este contexto, al final de este sexenio veo que no existió un diagnóstico fiable del tamaño del problema, ni hubo una política de Estado integral para atacar las consecuencias de la guerra no declarada oficialmente. Lo que veo son recursos que se destinan para becas de estudiantes universitarios, que en un inicio no se notaba, por lo menos, es decir, este apoyo llega a destiempo y sólo a una parte de la gran masa afectada.

Quienes sostienen que la actual administración federal es la primera que encara al crimen organizado, me parece mamón y falto de verdad. Acaso Rafael Caro Quintero, Ernesto Fonseca Carrillo “Don Neto”, Juan García Abrego, Héctor “El Gûero” Palma, Rafael Arellano Félix y Joaquín “El Chapo” Guzmán, por mencionar algunos de los barones de la droga en los 80s y 90s, entraron por su propio pie a las celdas?, no lo creo. Además, todos ellos tienen algo en común, fueron detenidos antes del año 2000.

Quizás la manera en qué ahora se hace frente al crimen organizado sea con mayor fuerza y espectacularidad, tomando en consideración la enorme capacidad financiera, operativa, el calibre de las armas y el nivel de violencia que utilizan los grupos criminales hoy en día. Si a eso le sumamos la doble moral del gobierno norteamericano para tratar el tema de violencia e inseguridad de los carteles mexicanos a los que ha dotado de armas y dólares, y la corrupción de diversas policías estatales y municipales, si, el reto resulta más dramático.

A esta situación tanto académicos como grupos organizados de la sociedad civil, periodistas y analistas en seguridad nacional han externado en múltiples ocasiones en estos casi 6 años de gobierno calderonista, sus dudas sobre la efectividad de la estrategia para atacar al crimen organizado y la decisión de enviar a las fuerzas armadas a enfrentarlo.

La oposición ha hecho lo propio, pero su origen partidista le resta peso y credibilidad porque se busca el denuesto y no la critica objetiva, por ejemplo: Enrique Peña Nieto le endosa a Calderón y a su partido la responsabilidad de los 50 mil muertos en esta guerra no declarada oficialmente. Por su lado, AMLO agrega sal a la herida al asegurar que de ganar la elección, mandaría de regreso a los cuarteles al ejército en 6 meses.

Estoy convencido que la respuesta a semejante problema no es tan simple como lo plantean estos dos aspirantes presidenciales, primordialmente porque lo que pretenden es investirse como los agoreros de la paz para allegarse de votos, sin atender con seriedad, profundidad y una propuesta clara, inobjetable y viable, la terrible violencia que ha generado la confronta al crimen organizado, esto por un lado; por otra parte, tampoco observan con objetividad la devastación que ha provocado en los adolescentes, jóvenes y adultos jóvenes que han caído en las adicciones o han pasado a las filas de los criminales.

Mi conclusión es que el o la futura presidenta debe modificar sustancialmente la estrategia. Aprender a escuchar a los demás, comprometer a su par del vecino del norte, buscar aliados en el congreso norteamericano y construir una eficaz campaña de cabildeo a través de la embajada mexicana, que garantice prevención a las adicciones en ambas naciones, recursos suficientes para tecnología, y mayor cooperación activa y sin ambigüedades, que ayuden, si no a derrotar a los grupos criminales, si a mantenerlos en niveles manejables con superioridad del Estado.

P.D. A los gobernadores y alcaldes que se nieguen a limpiar la fuerza pública a su cargo, que se le denuncie, castigue y exhiba, con nombre y apellido. No se vale lanzar el petardo y esconder la mano. Y los candidatos, que no quieran vernos la cara como lo han hecho por años, que se dejen de demagogia y enunciados; si tienen propuesta y solución al problema, que la suelten. A mi no me engañan con eso de que gobernando me van a dar respuesta, a otro con eso choro.

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