Noticias del Estado de Zacatecas, México|Miércoles, enero 22, 2020
Te encuentras en: Home » opinion » El Búho no ha muerto: El derecho de Derbez…
  • Síguenos!

El Búho no ha muerto: El derecho de Derbez… 

Pedro Ferriz de Con
@PedroFerriz

Eugenio Derbez comentaba en la entrega de los Premios Platino, en Marbella, que intentó infructuosamente hacer en México un programa sabatino-nocturno en el que se echara mano del recurso de la ironía política. Una especie de Saturday Night al estilo americano. Emisión que en los Estados Unidos sirve para desahogar las inquietudes del ciudadano que al sentir que se puede ridiculizar a políticos encumbrados, lo que realmente se ejercita es la libertad de expresión.

De manera abierta se exhiben las fortalezas y debilidades de todos los actores políticos que finalmente representan los liderazgos del país más poderoso del mundo.

Ha llegado a ser tan importante el ejercicio como válvula de escape, que el propio Presidente Obama es el principal promotor de hacer señalamientos que caricaturizan su persona y desempeño, haciendo del recurso una extraordinaria herramienta de promoción y por ende, de aceptación.

Para el ciudadano promedio, más que ser libre, le interesa sentir que vive en libertad, aunque esté acotado por un sin fin de restricciones que hagan de la pretensión un imposible. Al final del camino, la gente común que vive en un marco democrático estará siempre acotada por leyes y reglamentos que tendrá que observar, para hacer posible un grado de convivencia, forzosamente limitado por un código exigido a todos. De otra manera, se viviría en el caos de un libre albedrío inviable de sostener.

Somos parte de un mundo donde hay reglas a las que estamos obligados a obedecer desde los primeros años hasta la muerte, pero los gobiernos y su evolución histórica han ensayado miles de formas aplicables para su mejor funcionamiento, siempre bajo el imperativo de que en su aplicación funcionen en el largo plazo. De no ser así, estaremos condenados a vivir crisis cíclicas que irremediablemente nos llevarán a momentos no deseados para nuestra sociedad.

El que para Eugenio no hubiera sido alcanzable cristalizar su sueño de ironizar la vida política mexicana a través de la TV abierta, es motivo de una profunda preocupación que debe ser compartida por todos los que estamos conscientes de la gravedad que implica.

Nunca, en la historia del México moderno, habíamos tocado un momento tan desafortunado como el de hoy. La intransigencia hacia la libre expresión y pensamiento mediático ya tiene corte dictatorial.

No hay nada ni nadie a quien se le permita el ejercicio en los medios tradicionales del radioespectro. La radio y televisión agonizan en lo que día con día van perdiendo, caudales de audiencia que sabe no encontrará la verdad ni un reflejo de la realidad que nos asfixia.

El gobierno del presidente Peña es ya una franca regresión cuyos efectos sociales habrán de repercutir en los años por venir. La intransigencia que expresa su pequeñez es igual a una olla de presión que crece y multiplica la inconformidad de una sociedad que vuelca su enojo en los medios digitales, hasta ahora relativamente libres de control, aunque sabemos que han invertido en ellos miles de millones de pesos en recursos que pretenden atacar a las mentes libres e ideas que se contraponen a sus dictados. El aparato montado es impresionante, aunado a una sofisticada red de espionaje que, aunque evidente, intimida o de plano coarta el horizonte de la crítica.

Se ignora cuanto tiempo podrá ser sostenido este esquema de intolerancia al intelecto de nuestro pueblo. Entre más larga sea su aplicación, mayor será el repudio a quien lo aplica.

Dicen los que gravitan alrededor del sistema, que intentarán prolongar la estrategia después del 2018 y que para ello Peña Nieto impondrá a Luis Videgaray como candidato del PRI a la Presidencia de la República, echando por delante todo el aparato de gobierno.

Quedan tres años y medio a este sexenio. Tiempo en el que ni por asomo veremos a Eugenio Derbez ni a nadie en la Tele ejerciendo sus libertades. Se acumula una frustración que conduce al enojo. Mientras, buscamos reacomodos a fin de no perder derechos alcanzados.

Imposible resignarse a que la libre expresión se haya vuelto clandestina… Digamos que ahora es digital.

Que nadie se duerma en el camino.

Decía Jaume Perich, crítico humorista catalán, que “gracias a la libertad de expresión se puede decir que un gobernante es un inútil, sin que nos pase nada… y al gobernante tampoco”.

Malo cuando el que lo dice, enfrenta consecuencias. Es de esperarse entonces, que también las habrá para quien gobierna.

#UnidosPorLaVerdad
#revoluciondelintelecto

Related posts: