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La verdad os hará libres 

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Foto: Cuartoscuro
EL DESPERTADOR AMERICANO
Moisés Mora Cortés
@moisesmorac

Quizás no exista mayor valor social y democrático que el del ejercicio de la libertad de expresión, en donde tal y como afirma Jesús (a decir del evangelista Juan), la verdad os hará libres a quienes la ejerzan responsablemente, y por oficio, repliquen y difundan a los cuatro vientos, puesto que los añadidos ideológicos, personales o coyunturales, terminan por significar pesadas losas en la conciencia de los emisores.

Ciertamente la mentira, y sobre todo en política, se ha convertido en un verdadero lastre nacional, por lo que a nadie extraña su práctica y hasta pareciera ser aceptado el ejercicio, salvo cuando la verdad sale a la luz sin manipulaciones o intervenciones, cual si se tratara de una especie en extinción, provoca sorpresa.

Casi a nadie, y mucho menos a quienes ejercen funciones públicas, les agrada que les digan sus verdades, puesto que a ojos de sus adversarios, es materia prima extraordinaria para su combate; pero tampoco al implicado porque en los valores entendidos contemporáneos, “tan mal político es que ni siquiera sabe echar mentiras”.

Desde las mentiras piadosas en la niñez y hasta las grandes falsedades ejercidas en la vida adulta e incluso en la vejez, todas por igual exactamente son eso, algo inexistente y falso que solamente llama a la propia destrucción y la de sus semejantes.

Claro está, para evadir la verdad, ahí están las descalificaciones y lo que algunos llaman las verdades a medias (muy comunes en la burocracia), puesto que en la actualidad inexplicablemente guardan más credibilidad que la realidad misma: “Eso lo dice porque está resentido, porque no le dan dinero… nada de eso es cierto, me calumnian por mi éxito… todo lo que digan es falso porque eso lo dicen narcotraficantes… tómalo de quien viene, nada vale y nada es cierto…”.

En la vida diaria como en la política, no existe mejor actitud y comportamiento que conducirse con la verdad, aunque ciertamente la politiquería permite todo lo contrario y es la versión que de manera ordinaria conoce el común de los mortales: mentir hasta que esa información se vuelva una verdad impuesta a punta de necias insistencias.

Lo crítico del caso es que contemporáneamente se premia más a quienes ejercen esa nefasta tendencia que a los que se adscriben a la puntual significación de la palabra política, que es construir consensos entre los comunes ciudadanos, y más aún si se apegan a la estricta verdad. Es cierto, cada vez son más escasos los políticos que hablan con la verdad, porque la contemporánea cultura de la complicidad, la reciprocidad y la subsistencia, los margina.

Los medios de comunicación en gran medida son reflejo de su propia sociedad: cierto es que algunos mienten y utilizan sus plataformas para la militancia ideológica, como también los hay altamente oficialistas como para no caer de la gracia de los anunciantes gubernamentales, al igual que aquellos que indiscutiblemente se apegan a la verdad y la realidad de los acontecimientos… más contemporáneamente han llegado otros medios que defienden las causas del crimen organizado y que dificultan el registro público del ejercicio efectivo de los periodistas netos, de los que solo dan cuenta de los hechos y que se apegan a los documentos y pruebas existentes, además de la ley, por supuesto.

Está tan mezclada la oferta mediática de hoy en día que difícilmente, también es cierto, pueden distinguirse los que estrictamente se apegan a la verdad de lo que sucede en el país; ese juicio solo queda en manos de las audiencias, desde el lector de prensa escrita, la multimedia o Internet, además del radioescucha o televidente, no en las autoridades o las fuentes informativas.

Duele mucho que un compañero de profesión sea silenciado por decir la verdad o lo que perciba como verdad (eso amerita un análisis paralelo); asesinar a un periodista es también asesinar a la verdad, y apelar a la aplicación de la justicia va más allá de la sentencia y el encarcelamiento.

Asesinar a un periodista, contrario a lo que pudiera pensarse, abre más los ojos a una confusa sociedad consumidora de noticias que encuentra luz en la libertad que brinda acercarse a la verdad.

@moisesmorac

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